9.10.06

nadie igual

ella cansada y torcida, repleta de papeles, sentada encima de sus facturas de teléfono, vencidas, las boletas del alquiler acumuladas en el baño, los meses: junio, julio, agosto, septiembre tirados en el piso, pasados por debajo de la puerta.

No levantó ni un papel del piso por más de un año, no fue capaz.

Estuvo sola entre las cajas que estaban a punto de reventarle la casa.

El día que salió a la luz, a buscar no sé que recuerdo de su madre, lo vió sentado en una hamburguesería, se paró junto a él y le pidió que la salve.

a la semana lo instaló en su casa, le dió su heladera, sus máquinas, su gata, su luz, su aliento y sus teléfonos.

él salía por la mañana, levantando los papeles que pasaban por debajo de la puerta.
no volvía en todo el dia.

ella, compulsiva, lo esperó tanto, se hartó enamorada y todo, lo vió cruzar por encima de los papeles, lo miró a los ojos tan fija como una serpiente, sobre su sillón tapizado por cuarta vez y dijo:
"el tiempo que no estás, mis sábanas te extrañan..."
él: mutismo.

-voy a estar en el aire, en el perfume de tus incienzos. contestó por fin, pero se fué.
Apurado, corriendo, porque desde que ella se la pasaba chupandole todo hasta las orejas, vigilandole cada movimiento, él llegaba tarde a todas partes asustado como nunca.

el día que él se fué, no volvió a abrir la puerta con el juego de llaves que ella le habia hecho...y muerta de amor, se tiró por el balcón de su cuarto piso.
no murió.
la salvaron los bomberos, la trasportaron en una grúa, estuvo internada 512 dias hasta que el día que supo de él, la internaron otra vez pero en otro lugar, un lugar con parque, miró por primera vez los árboles verdes, las flores y el pasto.

nunca más lloró. la vida se le pasaba sin boletas, sin facturas, sin su gata, sin los recibos del alquiler tirados por debajo de la puerta.

las cajas reventaron en aquel 4° piso.